Rocío G. Cabello y Jorge G. Cabello. Dúo Metha

Entrevista

Creado formalmente en el año 2015, el Dúo Metha ha dedicado toda su trayectoria a la composición e interpretación de piezas vinculadas a la memoria del Holocausto. A través de diferentes procesos de investigación y creación artística, Rocío G. Cabello (violín) y Jorge G. Cabello (piano) han dedicado numerosas composiciones a las víctimas de Auschwitz, a los españoles que estuvieron en el campo de Mauthausen o a aquellos que lograron sobrevivir a la Shoá.

E. ¿Por qué elegisteis el Holocausto como objeto de vuestra creación cultural?

Rocío. Pues yo creo que fue el momento en el que yo visité por primera vez Auschwitz-Birkenau y ahí me fijé por primera vez en una fotografía. Una fotografía de una orquesta.

Yo fui por primera vez con 14 o 15 años y no entendía nada. ¿Una orquesta en un campo de exterminio, música en un campo de exterminio? Llevamos estudiando música desde que éramos muy pequeños… Y entonces dije qué está ocurriendo aquí.

Estuve sin dormir muchas semanas porque la visita es muy dura pero mi mente estaba constantemente preguntándose por qué hubo música en ese lugar. Así que empecé a investigar, a interesarme cada vez más, y con la ayuda de Jorge, al cabo de los años y ya estudiando el Máster pudimos estar en los archivos, y todo eso ha desembocado en un doctorado.

Así que todo ha sido un proceso, pero la semilla fue una fotografía de una orquesta y el interesarme por la Segunda Guerra Mundial. Otro de nuestros hermanos es especialista en la Segunda Guerra Mundial y era algo básico el tener que ir a Auschwitz.

Jorge. Además, yo estaba estudiando el máster de piano en Polonia. Y allí es algo que se vive en la cultura. Lo notas. Vas al barrio judío, al gueto… y todo eso fue captando mi atención. Había como una especie de energía que me llamaba a este tema. Luego empecé a trabajar allí, en el conservatorio y siempre pasaba por delante de la Plaza de los Héroes del Gueto, en Cracovia. De hecho, escribí mi primera composición en memoria de estos héroes del gueto porque cada vez que pasaba por ahí, notaba que tenía que hacer algo. Iba en el tranvía y miraba la plaza y me pasaba algo en el cuerpo.

Rocío. Yo creo que es una semilla que se plantó en nosotros y ahora se ha convertido en nuestro camino de vida, en nuestro proyecto de vida.

E. ¿Qué retos os plantea componer música sobre el Holocausto?

Jorge. Las composiciones las hago yo y la verdad es que la primera composición fue un poco intuitiva. Sobre todo, las tres primeras obras, que al final conforman un cuaderno. Después ya me sentaba más al piano y pensaba en melodías y en cosas que me iban atrayendo. Pero el tema es duro y complejo.

Recuerdo unas Navidades que me senté a componer y compuse una pieza que se titula “Dzieci” y que está dedicada a los niños de la Guerra. Yo me imaginaba ser un niño en la Guerra. Y esta composición mezcla una antigua melodía polaca infantil “Blaskotec”, que es sobre un gato. Pero está mezclada con unas armonías de tinieblas y oscuridad. En aquel momento se la enseñé a mi madre y a mi hermana. Y me dijeron que era muy duro. Pero es que el tema es muy duro y quería reflejar eso, en ese momento.

Rocío. Yo creo que Jorge siempre juega con la sensibilidad, lo que él percibe de todo lo que llevamos viendo a lo largo de los años y también con la intención de llegar a ese público. Y creo que lo consigue con esas piezas, utilizando todo tipo de recursos, y queriendo contar con música una historia.

Jorge. Se trata de expresar lo que yo siento al respecto de cada objetivo que veo.

E. ¿Cómo es el proceso de documentación y composición?

Jorge. Como vivimos con este tema en el día a día, a veces el proceso puede surgir cuando hablamos entre nosotros. Por ejemplo, con el tema “Salvación”, estuvimos hablando acerca de cómo la música salvó vidas. A veces ese proceso creativo surge en el momento en el que menos te lo esperas y entre los dos salió esta nueva creación. En “Salvación” la letra nos habla de la infancia, de los recuerdos de los padres y de la salvación.

Rocío. Por ejemplo, en una de nuestras visitas a Mauthausen, campo por el que pasaron muchos españoles, también hicimos una obra dedicada a los españoles que fueron víctimas del nazismo. Jorge escribió la música y la letra.

Jorge. Una letra que cuenta todo el proceso, desde el exilio de España hasta las torturas y los malos tratos en Auschwitz, la fortaleza que tenían estos españoles… De hecho, cuando estuvimos en Mauthausen nos contaron que muchos morían cantando. Había aragoneses que cantaban jotas antes de morir, con bravura.

Rocío. También hay una facilidad. Y es que al ser hermanos y conocernos tan bien y estar en este proceso constante pues muchas veces lo probamos juntos. Intercambiamos opiniones sobre posiciones musicales o sobre los acordes… Es como un acuerdo entre los dos para llegar a ese acuerdo para que la música empaste muy bien entre los dos. Por supuesto, dentro de la posibilidad de los dos instrumentos que tenemos que son violín y piano, y que es maravilloso.  

E. ¿Qué respuesta soléis tener por parte del público?

Rocío. Pues es lo más reconfortante de todo este proyecto porque es maravilloso ver la reacción del público. Normalmente lo que hacemos son conferencias concierto y vamos contando las historias que tienen que ver con la música que estamos contando. Creemos que somos capaces de atrapar al público, que entra a conocer esa historia.

Muchas veces ves la reacción del público, las caras de la gente y hay veces que es complicado porque te emocionas. En muchos conciertos se nos saltaban las lágrimas.

En pocos conciertos no hemos terminado con todo el público de pie. Se te acercan y te dicen que no conocían determinada cuestión y que gracias por hablarlo, o que pensaban que iban a ver algo muy duro o imágenes muy crueles… Pero nosotros intentamos sacar esa parte positiva de luz y esperanza de que no todo el mundo es malo y de que la música ayudó a salvar vidas. Es un mensaje de esperanza y positividad. Y eso el público lo entiende y nos transmite ese agradecimiento.

Jorge. Creo que llegamos a conectar mucho con el público. Rocío tiene una voz muy bonita para contar las historias. Y proyectamos imágenes que hacen que se vayan metiendo en el contexto. Y todo ello se refuerza con la música que hacemos. Y creo que hemos dado en una tecla, nunca mejor dicho, muy fuerte. A la gente le llega muy adentro.

Tenemos muchos conciertos en la memoria. Pero yo tengo grabado uno, que hicimos en el Colegio de Abogados de Cracovia, donde estaba Isaac Revah, superviviente sefardí de Bergen-Belsen. Y tocamos “Adio Kerida”. Rocío la cantó. No sé cómo pudo hacerlo porque todo el público cantaba. Isaac Revah cantaba con lágrimas en los ojos. Yo no sé cómo Rocío pudo hacerlo. Yo estaba tocando con un nudo en la garganta. Hubo una conexión que fue impresionante. A mí se me ponen los pelos de punta cuando ocurre.

E. ¿Cuál es el principal objetivo que buscáis con estos temas musicales vinculados al Holocausto?

Jorge. Queremos rememorar y recordar para que lo ocurrido no se olvide, y todo esto tocando las emociones. Porque cuando tocas las emociones es más difícil de olvidar, permanece más tiempo en la memoria. Y hacerlo todo a través de lo que hemos aprendido siempre, la música y el arte, que es nuestro medio y vehículo de comunicación.

E. ¿Cuál es el principal objetivo que buscáis con estos temas musicales vinculados al Holocausto?

Rocío. Un referente para nosotros ha sido Leopold Kozlowski. Leopold fue conocido como el último klezmer de Galitzia, una región de Ucrania y Polonia. Dejó un legado cultural y musical increíble. Mucha de la música klezmer y mucha inspiración ha venido de él, que transmitía sus vivencias, la alegría que conseguía transmitir con la música.

También estarían compositores, músicos o arreglistas que estuvieron prisioneros en Auschwitz. Como Alma Rosé, sobrina del compositor Gustav Mahler, la cual hizo arreglos en el propio campo de Birkenau. Para mi saber que era una mujer, violinista que luego fue la directora de la orquesta de mujeres de Auschwitz, pues es un referente importante en esta investigación.

E. Para la parte de documentación, ¿qué puertas habéis tocado?

Rocío. Una de las primeras puertas fue Centro Sefarad-Israel. Y a partir de ahí comencé una búsqueda incesante, y cuando empecé a estudiar el Máster conseguí un permiso para acceder al campo de Auschwitz-Birkenau. Allí nos abrieron las puertas de los archivos, con la facilidad de que Jorge habla perfectamente polaco, y me pudo ayudar con las traducciones.

Y luego en la investigación he podido estar en los archivos de Mauthausen, en Dachau, con muchísimos especialistas, doctores e investigadores sobre el Holocausto. Y fuentes primarias como son los supervivientes. Hice un diario de campos desde que empecé que se ha formalizado en una tesis de 536 páginas, en la que ni mucho menos está todo lo que se ha podido recopilar en estos años, pero hay un peso importante de instituciones de prestigio. Y, sobre todo, supervivientes, historias y testigos de primera mano.

E. ¿De qué manera pensáis que la música puede ayudar a difundir la historia del Holocausto? ¿Qué tiene de especial frente a otros campos artísticos para esta misión?

Jorge. La música principalmente es un lenguaje universal, y llega desde a un japonés, un colombiano… a todo el mundo. Incluso a alguien de la selva amazónica que no haya escuchado música en su vida. Le pones eso y le toca. Y acaba entendiendo que esa música puede reflejar un sufrimiento o una alegría. Es la magia de la música.

Creo que como ese lenguaje universal puede reflejar esa fuerza, y además es el lenguaje que manejamos nosotros.

E. ¿Cómo pensáis que el Holocausto es visto por la sociedad española? ¿Qué deficiencias pensáis que tiene la sociedad española sobre el conocimiento del Holocausto?

Rocío. Yo creo que depende mucho de la franja de edad, pero por desgracia, creo que hay mucho desconocimiento aún, hay mucho trabajo por hacer, sobre todo entre los más jóvenes. Una de las cosas que más me impresionó es que cuando yo volví de Auschwitz, por primera vez, yo lo hablaba con mis compañeros de instituto y me preguntaban qué era eso. Así que era muy sorprende que no supieran, no te digo ya un campo de concentración poco conocido, te hablo de Auschwitz. Y no sabían qué era.

Y nos sorprende a día de hoy el desconocimiento que sigue existiendo. Y sobre todo el miedo a querer conocerlo. Evidentemente es una etapa muy dura y difícil, pero si no lo conocemos, no vamos a mejorar el futuro y no vamos a enmendar los errores que cometimos. Por eso creemos que hace falta muchísimo trabajo, y por eso seguimos haciéndolo. Nos motiva seguir porque en cada concierto y en cada lugar siempre hay una persona que nos dice que no sabía determinada cosa.

Jorge. Al final el papel de la música es algo muy desconocido. La gente puede saber algo sobre el Holocausto, lo asocian a Hitler. Pero sobre la música yo creo que se sabe muy poco. Como nosotros cuando empezamos…

Rocío. Y el papel que jugó la música, que fue a veces bueno y a veces muy malo…

E. ¿Cómo son los proyectos didácticos que realizáis con el alumnado?

Rocío. A mí son de las cosas que más me gustan. Son maravillosas porque hemos podido, por ejemplo, juntar en Costa Rica al colegio judío y al colegio alemán, y vivir una serie de experiencias maravillosas. Y ves las preguntas que te hacían, como se interesaban… Es una conexión muy importante porque haces actividades con niños de a partir de 12 o 13 años que creemos que es una buena edad para este tipo de proyectos educativos, y compartes vivencias, se interesan, hay actividades…

Incluso muchas veces proponemos crear poesías con palabras unidas a la música, o que si les surge alguna melodía poder crear algo en conjunto. Todo esto es algo que les motiva mucho a los alumnos y es maravilloso.

Jorge. Y se conocen sin importar que uno de sea del colegio alemán y otro del colegio judío. De hecho, nos escribían tiempo después diciéndonos que seguían cooperando juntos… Y cuando empezamos esa charla pensamos que esto que vemos ahora, hace 80 años sería impensable.

E. ¿En qué sentido pensáis que vuestra aportación a la memoria del Holocausto ha contribuido a crear conciencia sobre ello?

Jorge. Me encantaría decir que ha contribuido muchísimo. Y que la gente se va pensando un rato después de los conciertos y que, aunque sea por un momento, mire al de al lado y cuando, por ejemplo, le piten en el coche no se enfurezca o no grite…

Rocío. Uno de mis mejores amigos me dice: “Cuando estoy triste me pongo a cantar la canción de Finding Leopold”, que es una composición de Jorge que tiene melodías klezmer y me dice que la tiene siempre en la cabeza y que ya sabe quién es Leopold Kozlowski.

Jorge. Y en los proyectos didáctico, los chavales vienen completamente “vacíos”, no saben a lo que viene. Y les estás mostrando una realidad que pasó, que es duro, pero que son conscientes de que pasó y no estaba bien y hay que evitarlo.

Las opiniones vertidas en la sección Entrevistas son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente el pensamiento de los integrantes del Proyecto HORES.