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Dos acercamientos teatrales al Holocausto frente a frente: El diario de Ana Frank (Alonso 1957) y Blaubeeren (Peris-Mencheta 2025)

Las cerca de siete décadas que separan a El diario de Ana Frank (Alonso 1957) de Blaubeeren (Peris-Mencheta 2025) no representan una ruptura temporal tan marcada como para impedir que aflore el diálogo entre estas dos obras teatrales, que, de hecho, comparten una serie de elementos en común; a saber, pertenencia a un mismo polisistema teatral, temática y buena acogida crítica.

Se trata, en primer lugar, de dos productos teatrales estadounidenses que abordan hechos sucedidos en Europa. Dirigida por el matrimonio de dramaturgos Frances Goodrich y Albert Hackett, El diario de Ana Frank sitúa la acción en un ático, ubicado en la parte trasera de un edificio en Ámsterdam (Países Bajos), en el que Anne Frank y su familia se escondieron durante más de dos años de los nazis. Blaubeeren, escrita también en co-autoría, se sumerge, por su parte, en la oscura cotidianidad de la vida de los nazis que trabajaron en el mayor complejo de campos de concentración y exterminio de la Alemania nazi, Auschwitz-Birkenau (Polonia).

Imagen 1. Localizaciones principales

He aquí un segundo elemento compartido: el papel central que tienen los nazis en ambas obras, si bien desde perspectivas opuestas. En El diario de Ana Frank los nazis forman parte del presente narrativo, pero son una amenaza fuera de campo: se les escucha hablar en alemán, dar gritos y avanzar con paso firme; sin embargo, solo entran en escena, al final, cuando golpean la puerta del anexo secreto. A diferencia de esto, en Blaubeeren los nazis pertenecen a un pasado alejado del presente en el que transcurre la acción. En cualquier caso, su presencia es constante, ya sea en forma de fotografías de archivo o de personajes que atormentan el presente de la tercera generación de alemanes. 

Imagen 2. Uniformes nazis. Autor: Richard Mortel. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Nazi_uniforms,_Deutsches_Historisches_Museum,_Berlin_%2828423109569%29.jpg

Aunque los nazis y el horror del que fueron capaces son piezas clave en las dos piezas, ni una ni otra son, en puridad, representaciones del Holocausto, lo que revela un tercer punto en común. En el caso de El diario de Ana Frank, el telón cae en el momento preciso en que Ana Frank y el resto de escondidos son descubiertos. Por tanto, no se escenifica ni la deportación ni la vida en el campo de Bergen-Belsen, donde la joven y su hermana fallecieron de tifus a escasas semanas de la liberación. El foco de Blaubeeren, que es un ejemplo de lo que los críticos teatrales denominan “teatro documento”, no recae en los crímenes perpetrados por los nazis sino en la apacible vida que llevaban cuando no estaban “trabajando” dentro del campo.

Imagen 3. Sala de teatro

En último lugar, hay que destacar la buena acogida de las dos obras. Estrenada en 1955 en el Core Theatre de Nueva York, El diario de Ana Frank permaneció en cartel hasta el 22 de junio de 1957, alcanzando la cifra de 717 funciones. Además de girar por el país y serle otorgado el Premio Tony (1956) a la Mejor Obra de Teatro, la obra se presentó con éxito en las tablas de muchos países europeos, incluida España. En nuestro país, José Luis Alonso estrenó, bajo la dirección de José Tamayo, su adaptación de la exitosa obra en el Teatro Español en 1957. Al igual que sucediese con la obra original, que volvió a Broadway por encargo del Fondo Anne Frank cuatro décadas después, Tamayo llevó a escena la historia de Ana Frank en 2001 con la intención de “repetir el éxito obtenido en 1957” (2001). Por lo que respecta a Blaubeeren, tuvo su estreno mundial en La Jolla Playhouse en 2022 si bien se había presentado una primera versión el Colony Theatre de Miami New Drama en mayo de 2018. Entre sus avales hay que destacar que en 2024 fue finalista del Premio Pulitzer y que ha recibido nominaciones a otros premios. En 2022 fue la ganadora del Theatre J Trish Vradenburg Jewish Play Prize. En España, donde actualmente se encuentra en cartel, la dirección, traducción y adaptación de Peris-Mencheta ha recibido, en general, críticas positivas que celebran su capacidad de calar hondo, por cuanto “lanza nuevas preguntas hacia el patio de butacas” así como la versatilidad de sus actores, que “entran y salen de varios personajes” (Ferri). Liz Perales en El Cultural la describe como “un notable espectáculo de teatro documental histórico”.

 

Referencias:

Ferri, Carlo. 2025. “Blaubeeren (Here There Are Blueberries”. TimeOut. Disponible en: https://www.timeout.es/madrid/es/teatro/blaubeeren-here-there-are-blueberries

Perales, Liz. 2025. “Blaubeeren, de Sergio Peris-Mencheta: aquellos días felices a la sombra del Holocausto”. El Cultural. Disponible en: https://www.elespanol.com/el-cultural/blogs/stanislavblog/20250614/blaubeeren-sergio-peris-mencheta-dias-felices-sombra-holocausto/1003743803905_12.html

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