Óscar Aibar (Barcelona, 1967) es director de cine, guionista y escritor. Inició su carrera como historietista y redactor en revistas de cómic underground antes de dar el salto al cine con Atolladero (1995). A lo largo de su filmografía ha explorado géneros diversos —del thriller al drama histórico— con una mirada siempre personal y comprometida. Entre sus títulos más destacados se encuentran Platillos volantes (2003), El gran Vázquez (2010) y El sustituto (2021).
E. ¿Qué historia nos cuenta "El sustituto"?
Óscar. El sustituto es una película de serie negra, que es un género que utilizo para lo que quería contar como estructura, como para una manera de estructurar lo que realmente quería y me apetecía contar, que es la historia de los nazis ocultos después de la Segunda Guerra Mundial en España. Una historia que en España es extraordinariamente poco conocida, que todo el mundo en la cultura popular asocia a tres o quizá cuatro nombres propios, que son las puntas del iceberg de un problema mucho más grande, que son miles de personas que durante los primeros meses después de acabar la Segunda Guerra Mundial, vinieron a España. La antigua, que todavía no se llamaba CIA, puso una cifra y dejaba que eran 40.000 personas, pero eran mucho más, eran oficiales y antos mandos del ejército alemán, que se quedaron aquí para ser reubicados a otros puntos más lejanos, como Sudamérica, como sabe todo el mundo. Pero que lo que no sabe nadie o lo sabe muy poca gente, es que muchísimos de ellos se quedaron en España porque era un paraíso perfecto para ellos. Era un régimen fascista que había sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, que estaba a dos horas de vuelo de sus casas en Alemania y que les ofrecía una protección y un paraíso idílico en donde vivir.
E. ¿Cómo llega a ti esta historia?
Óscar. En una historia con muchos años de cocción. Yo estaba veraneando hace muchos años con un amigo en Calpe. Bueno, pasé por Calpe. Y entonces acabamos en un restaurante de paellas de segunda fila del mar y vi el típico muro de celebridades que habían comido allí. Y vi una mesa con dos personas vestidas de la Wehrmacht y de las SS comiendo paella. Y con unos peinados como de los años 60, 70. No eran peinados de los años 30, 40.
Yo pregunté al tipo y me dijo: estos son los alemanes de Denia que han venido aquí mucho tiempo a celebrar sus comidas.
Yo pensaba que era un rodaje de una película, estilo la Guerra Mundial, tipo Violentos de Keil, y esas películas se rodaban en España en los años 60. Y entonces, claro, ahí empecé a leer.
Había muy poco publicado entonces. Y empecé a destapar un poco la caja de pandora. Fueron años de investigación y al final tuve mucha colaboración de gente del pueblo. Estaban encantados porque todos habían conocido a esta comunidad de alemanes que había vivido tantos años allí con ellos. Para mi sorpresa, todavía los sitios que ocupaban seguían siendo propiedad de los hijos y de losnietos. Y había como un secretismo por otro lado, por parte de los alemanes, pero muchas ganas de contar por parte de la gente del pueblo.
Y ahí empecé a escribir y acabé escribiendo el guión de El Sustituto.
E. ¿Cuánto hay de verdad documentada y cuanto de licencia de ficción en el guión de esta película?
Óscar. Siempre digo que en esta película lo más sorprendente o lo más loco es lo más real. Es decir, la historia del policía que llega a Madrid está basada en una historia que me contaron de un comisario que de repente tuvo problemas con ellos, un chaval joven.
Pero todo lo de las fiestas, por ejemplo, las fiestas que hacía en cada cumpleaños de Hitler. Que era na gran fiesta en que se abrían las puertas de los bungalows para 4 o 5 invitados de honor del pueblo, que todo el mundo estaba vestido con sus trajes de la Segunda Guerra Mundial y que cantaban canciones nazis, etc. Todo eso está contado de primera mano, por ejemplo, por el actual alcalde de Edenia, Vicent, que de niño tocaba en la orquesta del pueblo, que era la que tocaba en las fiestas. Es decir, casi todas las cosas de las que hablo del asunto alemán son extraordinariamente reales.
Incluso me he quedado corto. Luego seguí encontrando más cosas de la peli. Por ejemplo, cuando ya se estrenó, mucha gente me siguió escribiendo cuando salía a la televisión y contándome todavía más datos.
Por ejemplo, el más malo de la película, que es el jefe médico de Mauthausen, digamos que era uno de los criminales más buscados. Era el más serio. Entonces, me llegó un documento de Radio Nacional en que un agente del Mossad cuenta dos intentos de detención. Y uno de ellos, que ojalá lo hubiera sabido, porque me parece maravilloso, era un hombre de 90 años que buceaba con bombonas. Hubo un intento de deternle mientras iba en una lancha. Entonces, el tío se tira y se escapó buceando.
Luego montó luego una clínica en Uruguay y luego desapareció. Ahí lo volvieron a pillar y murió, según la versión oficial, en un callejón del Cairo. O sea, con 95, 96 años.
Entonces, quiero decir que yo tenía notas para hacer dos, tres, cuatro o cinco partes porque es sorprendente.
Y luego, por ejemplo, en la película me siguió un detective privado para obtener información sobre qué nombres estaba dando.
Entonces, hice un pacto con él. Le engañé porque realmente yo doy nombres parecidos pero no reales. Y él me dijo nombres que yo no tenía en la lista, que luego busqué. Y que eran gente que había fingido su muerte cuando los detuvieron los americanos en el año 45. Y que estaban claramente demostrados que estaban allí. Es una historia terrible.
Luego, el cementerio de Denia, por ejemplo, que saco en la película, es una visita que recomienda todo el mundo. Es de carne de gallina. Tienes muchísimas placas de alemanes, muchísimas, muchísimas. Tienes varios nombres de famosos asesinos nazis.
Pero lo más emotivo es que la familia del protagonista, la familia que tenía este hotel, que era un comandante de las SS, tiene una placa en el Ayuntamiento. Y pues toda esta gente tiene, en lugar de cruces de año que nací año que morí, son símbolos rúnicos, que eran los juramentos de las SS.
Y entonces cuando murió este hombre, la familia pidió al Ayuntamiento una especie de funeral oficial y el Ayuntamiento se negó. Entonces estaba su tumba con los símbolos rúnicos. Pero el Ayuntamiento, eso es muy bonito, se vengó y justo en el muro en el frente, que es un muro donde hubo muchos fusilamientos franquistas, hay dos placas. Una de los dos supervivientes de campos de concentración de Denia y otra a todos los muertos del franquismo de Denia. Y están enfrentados a estos nazis. Y entonces yo aconsejo a todo el mundo que esté un rato ahí sintiendo esa vibración.
E. ¿Crees que el público conoce lo suficiente el hecho de que hubo nazis escondidos en España durante el franquismo?
Óscar. Absolutamente no. Es decir, siempre cuento lo mismo. El nazismo estuvo en el poder, es decir el partido nazi, 12 años en Alemania. Y piensa en lo que llegó a conseguir su aparato de propaganda.
El nazismo en España estuvo 40 años más 7, que son los primeros años de la pseudo-democracia. Y tú piensa en lo que son 47 años de aparato de propaganda fascista en un país.
Era un aparato que tenía una preocupación muy grande en esconder a esta gente. Por otro lado, los trataba como a estrellas del rock. Porque claro, para un aprendiz de fascista, un oficial de las SS es lo máximo.
En la película, por ejemplo, hay una foto que publica uno de los protagonistas que está siguiéndolos durante años. E una foto que me dio un periodista en mano, del periódico local. Es una foto de Fraga, cuando era ministro de Turismo, en una clara conversación con los nazis con mucha familiaridad y mucha admiración.
Cuando hice la película, me di cuenta de lo poco que se sabe de esto. Y cuando la he proyectado en muchos países, siempre me han preguntado por qué. Me han preguntado si esto en España se sabe. Pues no, en España se sabe muy poco.
Y yo pienso que el porqué a nivel internacional es porque era una vergüenza muy grande para los americanos y los ingleses, incluso los rusos, permitir que existiera un estado fascista en el centro de Europa, por motivos estratégicos, es una vergüenza. Porque estuvieron tapando a un aliado de Hitler. Y entonces eso ha hecho que no se hable de esto a nivel internacional. Y a nivel nacional, lo que te digo, el aparato de propaganda franquista. Era muy bueno haciendo cosas muy malas.
E. ¿Cómo fue el proceso de investigación para esta película?
Óscar. He investigado primero todo lo que se había publicado. Luego mucho trabajo de campo, con varios viajes a Denia. Comisarios de policía que estuvieron en la época con los alemanes. El alcalde, incluso. Hay una persona que lleva el archivo de Denia. Y lleva una cantidad de documentos muy grandes. La prensa, toda la prensa, lo poco que salió de la época. Y eso es alucinante, porque por ejemplo, hay unas cartas al director de un periódico importante de la época, en las que un asesino de las SS en los últimos años se quejaba al director de que en las sesiones de cine ponían películas de la Segunda Guerra Mundial, en las que ellos siempre eran los malos.
Fifíjate el nivel de desparpajo. Es una carta de los años 70. Ellos estaban muy bien amparados aquí. Eran dioses. El franquismo los hizo sentir gente importante. Y eran asesinos.
Los nazis en general están muy mitificados, pero eran gente de baja estofa. Eran gente inculta y mezquina. No eran grandes hombres en ninguna circunstancia.
E. ¿Qué reacciones has econtrado entre el públcio en las proyecciones que has hecho?
Sorprendente. He tenido amenazas de muerte, por escrito, en redes sociales. Y luego siempre, en pases abiertos al público en España, siempre había una o dos personas que se levantaban a increpar. Por ejemplo, un tío en la Universidad Complutense, diciendo que los héroes alemanes que salían en la película habían ganado sus medallas en combate. O sea, barbaridades. Un tío en no sé dónde diciéndome que por qué no hacía una peli de Stalin, que dejara ya en paz a Hitler.
Luego la gente los abuchaba y se callaban. Es que ya te digo, son muchos años de propaganda fascista en España. Este rollo que ha habido de ocultación, de todo lo que pasó y tal, ha calado realmente. La gente no tiene ni idea de lo que fue todo eso.
E. ¿Cómo trabajaste con los actores?
Óscar. Yo en mis películas suelo someter a los actores a un trabajo que llamo de “meterse mucho en el ajo”. Toda la documentación que he repasado yo se la paso, e intento que conozcan a personas que han vivido situaciones que ellos van a interpretar.
Los dos protagonistas hicieron un trabajo de inmersión muy serio. Hicimos viajes a Denia con ellos. Y a los que hacían de nazis, que eran actores alemanes, intenté inculcarles que yo no quería hacer apología del nazimso. Porque a veces ves películas en las que selos representa con trajes de Hugho Boss y demás… y terminan haciendo de repente una albanza al nazismo. Para mi los nazis eran gente muy cutre.
Yo quiero que encarnéis ese tipo de persona. Entonces, por ejemplo, Hans-Peter Deppe, que es el que hace el médico de Mauthaussen en la película, un hombre muy izquierda, muy concienciado, se negó a ponerse el traje entero de las SS. Dijo que si podía hacerle planos aquí y llevar calzoncillos de flores y tal, porque eso le horrorizaba y lo pasaba realmente mal.
Yo tuve, por ejemplo, una proyección en el Festival de Mannheim, en Alemania, y fue muy bonita la concienciación de los alemanes. Fue muy bonito ese debate en Alemania con la película. A la gente le removía muchas cosas.
E.En tu película también presentas a los nazis como dueños de terrenos ¿Qué verdad hay sobre eso? ¿Actuaron como especuladores?
Óscar. No tengo ninguna duda. Ellos básicamente hicieron dos negocios en España que eran inmobiliarios y químicos. Hay un nazi que es Johannes Bernhardt que yo, investigando mucho, vi como el ingrediente que liga todas las salsas.
Este era un hombre de negocios alemán, que era el contacto entre el franquismo y Hitler. Este hombre es el que trajo todo lo de la División Azul. Este hombre vivía en un chalet de Denia. Yo estuve investigando ahí, estuve con el actual propietario. Y este hombre es el que se encargaba de crearlas y luego después, en los años 50, hizo una especie de asociación de industriales alemanes en España y es el que se encargaba de traer mucho dinero de Suiza y montar grandes empresas en España.
Hay un famoso embajador, hombre de Estado del franquismo, que escribe a los americanos diciendo que estos alemanes son importantes hombres de negocio vitales para la vida económica española.
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