Con motivo del que pasará a la historia como el tercer Día del Cómic y del Tebeo en España así como de la reciente celebración del Salón del Cómic de València, que tuvo lugar entre el 28 de febrero y el 2 de marzo, hoy me gustaría poner el foco en el género de la novela gráfica y, más concretamente, en cómo este medio se ha convertido en un vehículo eficaz para recuperar la memoria de pasados violentos. Uno de los primeros historietistas en demostrar, hace ya más de tres décadas, que la novela gráfica permitía presentar temas profundos e historias extensas fue el estadounidense Art Spiegelman, con su transgresora Maus: Relato de un superviviente (1986).
Reconocido mundialmente, este testimonio familiar, en el que se relata la transmisión intergeneracional del trauma del Holocausto, fue ganador del primer y único premio Pulitzer otorgado a un cómic. Y lo más importante: sentó precedentes. Desde entonces, y tal y como se recoge en Comic Books, Graphic Novels and the Holocaust: Beyond Maus (Stanczyk 2020), han aparecido muchas otras novelas gráficas que se adentran en el oscuro mundo nazi así como en otros episodios aciagos de nuestra historia a través del espacio acotado y escénico de la viñeta. También lo hacen las obras de autoría española.
Según se desprende de los datos que recoge el Catálogo HORES, puede decirse que el Holocausto y la novela gráfica española son un binomio fructífero. Hasta la fecha (siempre de acuerdo con nuestros registros) se han publicado un total de 12 novelas gráficas vinculadas, en mayor o menor medida, al horror nazi. La primera de ellas, Holocausto de Alonso Zapico, se distribuyó en 2007. Es decir, apareció coincidiendo con lo que Elena Masarah Revuelta ha dado en llamar el “segundo ‘boom’ del cómic” (2023).
Y es que fue en 2007 también cuando el valenciano Paco Roca lanzó al mercado su aclamada Arrugas, que cosechó gran éxito entre el público y no pocos reconocimientos por parte de la crítica (pincha aquí para ver una lista de premios). Su éxito fue tal que unos años después, en 2012, saltaría a la gran pantalla en forma de película de animación (aquí te dejo el link al tráiler).
2007 fue asimismo el año en que el Ministerio de Cultura de España convocó por primera vez el Premio Nacional del Cómic, un galardón con el que desde entonces se distingue a la mejor obra de este género dibujada y escrita por autores españoles en cualquiera de las lenguas del Estado. Por último, 2007 es el año en que se aprobó la histórica, valga la redundancia, Ley de la Memoria Histórica. Este hito en lo que a reconocimiento del derecho a la reparación moral de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura fue a la vez un punto de inflexión para los círculos literarios. Aunque no pretendemos en este espacio ni suscribir ni cuestionar el fenómeno descrito por David Becerra en su ensayo La Guerra Civil como moda literaria (2015), lo que no podemos negar es que los pasados violentos han encontrado en la novela gráfica un medio para hacerse presentes y lograr llegar a un público amplio.
Volvamos a Holocausto. A pesar de que la obra tuvo una distribución limitada a nivel nacional, sí que consiguió cierta difusión. No por casualidad, esta novela gráfica se presentó en el mes de enero, coincidiendo con los actos programados para conmemorar el Holocausto. Y debemos destacar que en Asturias se utilizó como material pedagógico en diversos centros educativos.
Si hablamos de recepción y circulación de las novelas gráficas españolas que tematizan el Holocausto, entonces nuestra atención debe detenerse en tres de las obras contenidas en el Catálogo: Le photographe de Mauthausen (Rubio, Colombo y Landa 2017), La bibliotecaria de Auschwitz (Loreo, Rubio e Iturbe 2022) y Adieu, Birkenau. Une survivante d’Auschwitz raconte (Matet y Morvan 2023). En los tres casos se trata de textos que han trascendido el mercado editorial español. Es más, las obras de Rubio y Matet se publicaron primero en francés para llegar luego a las librerías españolas. Nótese que también tienen traducción al inglés. En el caso de la adaptación de la novela de Antonio Iturbe, y probablemente gracias a la proyección que tuvo la ficcionalización de la vida de Dita (una niña checa deportada a Auschwitz en 1944), el cómic se publicó primero en español y en 2023 se tradujo al inglés.
Terminaré la entrada con una mención a las dos últimas novelas gráficas identificadas por los miembros de HORES, publicadas ambas por Desfiladero Ediciones en 2024: La última victoria (Escriche, G. y Escriche, R.) y Jorge Semprún. El hombre que arriesgó (Gálvez, Nieto y Priego). Por cierto, sus escritores, Guillem Escriche y Ernesto Prieto, fueron dos de los invitados en el Salón del Cómic de València, cita obligada para los amantes del cómic con la que he empezado esta entrada. Allí estuvieron firmando sus obras y, por tanto, visibilizando el Holocausto a la vez que reivindicando la capacidad del género para abordar partes incómodas de la Historia.
Referencias:
Becerra Mayor, David. 2015. La Guerra Civil como moda literaria. Madrid: Clave Intelectual.
Masarah Revuelta, Elena. 2023. «El segundo ‘boom’ del cómic: desarrollo(s) de la novela gráfica en España desde 2007». Tebeosfera, tercera época, 22. Sevilla: Asociación Cultural Tebeosfera. Disponible en: https://www.tebeosfera.com/documentos/
el_segundo_boom_del_comic_desarrollos_de_la_novela_grafica_en_espana_desde_2007.html
Stanczyk, Ewa. 2020. Comic Books, Graphic Novels and the Holocaust: Beyond Maus. Londres: Routledge.




