Paco Gámez (1982, Úbeda, Jaén) es dramaturgo, actor, director y docente. Destacan entre sus textos: Inquilino (Numancia 9, 2ºA), Katana, El suelo que sostiene a Hande e Impunidad; y versiones como Praga, 1941, Eneida: playlist… o Las Calatravas y La Revoltosa. Su obra ha sido estrenada por el Gala Theater de Washington, o el Staatstheater Mainz (Alemania), así como el Centro Dramático Nacional, el Teatro Real y los Teatros del Canal de Madrid, el Arriaga de Bilbao, el Principal de Vitoria y el Victoria Eugenia de San Sebastián entre otros. Sus textos se han traducido al inglés, francés, alemán, italiano, portugués, euskera, catalán, rumano, polaco, turco, hebreo y chino.
E. ¿Qué nos cuenta "Praga, 1941"?
Paco. Praga, 1941 es una obra de teatro basado en los diarios de Petr Ginz, que es un chico de 14 daños que vivió la ocupación nazi en la República Checa. Y lo que yo hago es una adaptación de esos diarios, partiendo de la realidad contemporánea porque es un chico de hoy que se encuentra esos diarios y que empieza a plantearse qué paso con ese niño de su misma edad y de la misma ciudad que él habita ahora.
E. ¿Cómo surge la idea de llevar los diarios de Petr Ginz al teatro?
Paco. Yo llego a los diarios de Petr Ginz por Jose Luis Arellano, que es el director de la función, trabaja en La Joven. Él leyó los diarios que habían sido traducidos al Castellano y le parecían unos textos hermosos. Y me dijo ¿quieres que trabajemos sobre esto?
A mi me apasionó la escritura de este niño tan sabio y joven. Sobre todo, el tema de la ocupación nazi. Y sobre la mirada del nazismo y del mundo judío desde una mirada tan joven. Y decidimos meternos en la faena de convertir esos textos en una obra de teatro.
Para el primer paso yo siempre hago trabajo de investigación, y me pongo en el lugar de la historia que quería contar. Yo tengo tres sobrinos que tienen la edad que tenia Petr y entonces yo hablé con ellos sobre qué pensaban. Les iba dando datos de los que aparecían en los diarios de Petr y veían cómo se posicionaban ellos frente a los hechos. Y me di cuenta de que había mucha confusión en muchas cosas de la historia. Yo por ejemplo tenía muy caro lo que habían sido los nazis y ellos no tenían muy claro lo que había sido el movimiento nazi, no tenían muy claro la visión sobre el pueblo judío.
Había partes que no entendían, cuando yo decía: “Les quitan la ropa” y ellos preguntaban: “¿Por qué la lavan?”. No entendían nada de cómo se había dado la historia. Me parecía muy interesante esa mirada de un niño que poco a poco se va metiendo en esa mirada y se va convirtiendo en ese niño del pasado asumiendo esa historia.
E. ¿Qué valor puede tener un texto como los diarios de Petr Ginz para que un niño de hoy comprenda lo que ocurrió en el Holocausto?
Paco. A mi hay una cosa que me pareció muy bonita del proceso de lectura y es que su mirada es muy limpia sobre todo los bloques históricos. El diario termina justo antes de ser deportado a Terezín y su mirada es igual a la de un niño actual sobre todo lo que va ocurriendo.
A mi me pasaba que por todo lo que había visto, tenía una visión del judío de la época como una víctima del final del Holocausto, pero no veía su vida previa. Entonces ver a un niño que va contando su día a día, cómo va al colegio y cómo va perdiendo una serie de libertades peor de forma escalonada me hizo lo ver lo que pasó y cómo pudo ocurrir o podría volver a ocurrir.
Me pareció bonita desde la mirada actual, es decir, mirando al pasado, pero desde una voz limpia, sin prejuicio y que no entra directamente en la tragedia final sino en cómo se va gestando esa tragedia.
E. ¿Qué reto supuso adaptar estos diarios al lenguaje teatral?
Paco. El principal reto es que fuese un texto vivo y activo, que el teatro te pide la parte de estar en el presen te y de contar el presente. La voz de Petr ya era muy viva y directa. Tuve que reducir muchísimos hechos porque hay días que cuenta que ha pasado un día sin salir de casa o que ha estado en la escuela. Hay días que no pasa realmente nada o pasa todo.
Tuve que seleccionar momentos y hay unas alteraciones mínimas de personajes para que el espectador comprenda la gravedad de todo el asunto sin que haya doscientos personajes, sino que puedas identificarte con unos o con otros.
E. ¿De qué texto partió el proceso de creación? ¿Hubo que realizar alguna adaptación cultural sobre le mismo?
Paco. Yo trabajé con la versión publicada por Acantilado, que es una traducción ya hecha al Castellano. Todo el texto mío original, pero parte de la traducción editaba por Acantilado.
Hay muchos datos sobre la ciudad de Praga y yo no había estado en Praga cuando hice la versión. Fui el mismo año de terminar la versión para conocer el sitio. Hay cosas que tenía que reducir o simplificar incluso elementos de la cultura judía que él mete, y que en la obra están reducidos porque mi interés era que un espectador español medio se identifique con la historia.
Pero hay elementos de la puesta en escena de Janucá, de la música, que son muy hermosos y que tienen que ver con el texto original.
E. ¿Qué respuesta ha tenido la obra entre los jóvenes?
Paco. La respuesta está siendo muy positiva siempre. La Joven hace una labor muy importante con los encuentros con el público después de todo esto. Y hemos tenido muchas charlas con espectadores y con jóvenes de institutos y colegios, porque La Joven trabaja con niños a partir de 14 o 16 años, y ya estamos hablando de niños más pequeños, que se sienten identificados con lo que estamos contando.
Algunos tienen parentesco con el mundo judío o con el Holocausto, o hablan sobre cosas que les ha pasado a su familia y comparten la vivencia. Y siempre son encuentros muy gratificantes y enriquecedores para el equipo artístico y para los jóvenes.
E. ¿Crees que la sociedad española en general conoce bien lo que ocurrió durante el Holocausto y cómo se llegó a él?
Paco. Yo creo que conocemos mucho sobre el resultado, sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, sobre los datos finales, pero no de cómo se llega ahí. Y hay algo muy hermoso de lo que va haciendo Petr que es cómo va contando el día a día.
Yo escribí esto en la pandemia, en 2020, y teníamos que estar encerrados en casa. Hay una cosa que a mí me resonaba todo el tiempo. Porque tú vas viendo cómo les van diciendo “nos quitan la ropa” o “no nos dejan pasar por ciertas calles”. No es la ropa, pero sí nosotros hemos ido asumiendo una serie de restricciones por un miedo a lago peor. Entonces iba comprendiendo muy bien cómo lo de República Checa no fue una invasión muy salvaje de guerra, sino que fue la ocupación lenta y dura. Entonces vas entendiendo cómo el pueblo va asumiendo las restricciones y cada vez estaba más sometido a los nazis.
Yo cuando hablaba con mis sobrinos me decían: “Pero cómo no les dejan hacer esto, cómo no se rebelan”. Y viendo la situación nuestra, entiendes que poco a poco va habiendo una serie de restricciones y obligaciones. Y no tiene nada que ver la pandemia con el nazismo, pero entiendes cómo van asumiéndose restricciones.
E. ¿Cómo valoras tú el lenguaje teatral para contar lo sucedido durante el Holocausto?
Paco. Yo creo que el teatro tiene el don de la cercanía y de la comunicación directa con el espectador. Entonces llevar esta historia a un tú a tú a un cuerpo contándote su presente en presente tiene una potencia que no tiene un ensayo, que te va a dar mucha más información. El teatro te lleva por una parte más emocional que de datos.
Entonces para un primer paso, para un primer conocimiento de la historia y para la comunicación reflexión directa, yo creo que es un medio perfecto.
E. ¿Cómo ha sido el proceso creativo para escribir esta obra?
Paco. Realmente desde la lectura del diario el nivel de empatía es muy rápido. Yo creo que cualquier lector de los diarios muy pronto entiende cómo él va viviendo el proceso. Y luego hay un proceso de documentación, hablamos con la hermana de Petr, con Chava, que en ese momento seguía viva y nos mandó dibujos y material… Había muchos momentos que a mí me conectaba con la historia sin pertenecer a la cultura judía ni a la República Checa pero creo que la voz de él es tan viva…
Y cuando hablamos de lo pequeño y lo personal casi siempre se vuelve universal. Yo, por la experiencia en teatro cuando más concreta es una historia o más real, más gente empatiza con eso.
E. ¿Crees que sería necesario en España una mayor producción cultural en torno al Holocausto?
Paco. Yo creo que hace falta ahondar en todos los temas de memoria histórica que sean importantes para no repetir la historia. Para que el presente sea un lugar de paz. El Holocausto que ha sido de los momentos más salvajes de la Historia del mundo, sigue quedando muchísimo por explorar y por decir. Además, las nuevas generaciones hay mucho que no saben.
E. ¿Se diseñaron actividades paralelas a la obra para contextualizar? ¿La obra necesita de esa contextualización?
Paco. Sí, La Joven siempre manda un material didáctico que los profesores trabajan antes y después de la función. Y en esta actividad hubo una exposición de dibujos de Chava, a partir de los dibujos de su hermano, porque Petr, aparte de ser un buen escritor, dibujaba muy bien y hacía unos dibujos sobre la luna, estaba muy influencia pro la lectura de Verne y en esa exposición se explicaba la vida real de Petr desde el principio hasta el final, porque los diarios terminan en el 1942 y él muere en 1944.
En la obra, al final Chava cuenta lo que pasó con su hermano, pero en la exposición había más información sobre todo eso.
Se organizaron también encuentros con especialistas..
E. ¿Crees que ha tenido más éxito entre el público joven?
Paco. Yo creo que ha funcionado muy bien para el público joven y para el público adulto. Yo creo que La Joven una de las cosas que hace muy bien es que hace un teatro para jóvenes, pensando en la calidad artística del proyecto y no solamente en que sea didáctico. Entonces no son piezas didácticas, son piezas artísticas que conectan con jóvenes, pero casi todas funcionan muy bien con adultos.
Y pasa mucho que hay niños que vienen solo por la mañana y sus padres vienen por la tarde porque el niño les ha dicho que vayan a ver esta función. O al revés.
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